Los bigotes y la piel del gato

Los bigotes y la piel del gato

Los bigotes y la piel del gato le sirven para sentir el mundo que los rodea. Su piel y pelo están cubiertos de numerosos sensores de presión y tacto. Esto le permite detectar desde la más sutil caricia, hasta la proximidad de una presa.

De los bigotes del gato

Los bigotes o vibrisas son tres veces más gruesos que el resto del pelo. Tienen terminaciones nerviosas más depuradas que la totalidad del manto y funcionan como antenas para recoger información.

Los bigotes informan del más leve movimiento en el aire y como se mueve este alrededor de los objetos. Por eso los gatos pueden caminar a oscuras y orientarse con seguridad con los ojos cerrados a través de la hierba y la maleza.

Existen otras vibrisas menores sobre los ojos, mejillas y barbilla que refinan aún más su capacidad de percepción.

Un gato ciego puede orientarse perfectamente por cualquier lugar y espacio siempre que cuente con sus bigotes.

Cantidad de bigotes del gato

Los gatos tienen un total de 24 bigotes sobre los labios, doce a cada lado, que se distribuyen en 4 filas horizontales. Cada fila funciona independientemente entre sí.

Así, por ejemplo, la fila inferior más cercana a los labios siente el movimiento de cualquier presa que se lleve a la boca. Con la fila superior, más cercana del hocico, es capaz de detectar cualquier objeto que se interponga en su camino (incluso en la oscuridad).  También le sirven para saber de antemano si puede pasar por una ranura angosta. Nunca le cortes los bigotes a tu gato.

La piel del gato

La piel del gato posee una gran tolerancia a las altas temperaturas. Esto sucede porque su piel (ojo no el cuerpo solo la piel por fuera) puede tolerar hasta 51°C de temperatura, sin que le afecte mayormente.

Se especula que esta característica es un remanente de los tiempos en que vivían en los desiertos en los que tenían que caminar y descansar sobre la arena caliente.

Esto no quiere decir que tu gato no necesite un lugar fresco para reposar, pero a veces a los gatos les gusta descansar encima de superficies calientes, como los antiguos televisores.

Otro aspecto interesante de la piel del gato, son las almohadillas de las patas. A través de éstas el gato puede “escuchar” la más mínima vibración del suelo. También detectan la temperatura y la textura de la superficie por la que caminan. Así mismo la nariz y el labio superior son muy sensibles al tacto y la temperatura.

¿Quieres saber más sobre los gatos?

Puedes consultar con nuestros médicos veterinarios, ellos pueden orientarte sobre cuidar a tu gato, comportamiento, y la necesidad de, por ejemplo, no dañar los bigotes y la piel de tu gato.

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