Castración

Al adquirir una mascota, una de las cosas que debemos decidir es su vida reproductiva. Debemos decidir si queremos mantener entera la mascota (con todos sus órganos reproductivos) o si deseamos castrarle y cuándo deseamos realizarlo. Los dueños de animales no siempre tienen clara la diferencia entre esterilizar y castrar, sin embargo entre ambas opciones hay diferencias notables. Según los resultados que se quieran conseguir habrá que elegir una opción u otra en función de lo que el veterinario recomiende. En el caso de la esterilización la conducta sexual del animal queda intacta y con la castración se consigue la ausencia de actividad sexual.

La genéricamente llamada castración debe ser un procedimiento  ELECTIVO y PLANIFICADO, es decir, que decidimos en qué momento de la vida de la mascota deseamos realizarlo; en el caso de las hembras, la recomendación es realizar OVARIOHISTERECTOMÍA (OVH) antes de alcanzar la madurez sexual entre los 6 y los 12 meses dependiendo de la especie y raza. Es importante que se realice la extracción no solo de los ovarios sino también del útero ya que ambos órganos están involucrados en la reproducción. Los procedimientos donde sólo se realiza la extracción de los ovarios y se deja el útero o el muñón uterino demasiado largo pueden desencadenar en una PIOMETRA, siendo ésta la patología reproductiva más común en hembras caninas donde se produce una infección de tipo bacteriana en el útero desencadenando en acumulación de secreciones y pus en el interior; es una enfermedad grave de inicio súbito y  con consecuencias potencialmente mortales si no es tratada a tiempo, por lo que puede considerarse una cirugía de urgencia.

La castración temprana de las hembras evita definitivamente la reproducción y las conductas características del celo. Además, brinda como beneficio no solo evitar la urgencia que conlleva una piómetra sino también los embarazos psicológicos o pseudopreñéz y una cierta protección contra la aparición de quistes ováricos y tumores mamarios hormonal dependientes diagnosticados mayormente como tumores venéreos pero caracterizados por ser muy invasivo al diseminarse hacia otros órganos del cuerpo y comprometiendo su desempeño.

En el caso de los machos, muchos propietarios tienen la creencia que al castrar a su mascota van a dejar de “ser machos” y su comportamiento va a cambiar, y en realidad si cambian; se vuelven más tranquilos, se evitan las escapadas (y sus posibles consecuencias) así como los problemas de convivencia por dominación de hembras o territorialidad (conductas de marcaje y agresividad mayormente) y ayuda a prevenir de manera eficaz los problemas de próstata. El procedimiento se denomina ORQUIECTOMÍA, siendo una intervención más sencilla y rápida que la que se realiza en las hembras ya que se incide solo los diferentes tejidos que cubren los testículos y no hay que abordar la cavidad abdominal (como en el caso de las hembras); pero aunque esté considerada una cirugía relativamente sencilla no se debe descuidar aspectos esenciales como que ambos testículos hayan descendido de cavidad abdominal hacia el escroto  y que el paciente se encuentre en óptima condición para metabolizar y eliminar la anestesia.

En el mercado actual existen fármacos que producen esterilización química para hembras de manera temporal previniendo o postergando el celo con hormonas naturales o sintéticas, pero si evaluamos la relación costo-beneficio debemos considerar que son fármacos contraindicados en animales que no han alcanzado la madurez sexual, con problemas hepáticos y/o renales. Deben usarse de manera repetitiva y en un período de tiempo específico del celo y  pueden provocar por su uso prolongado alteraciones en tracto genital. Para los machos se ha propuesto como alternativa a los métodos quirúrgicos la Vasectomía química; éste método involucra la inyección de sustancias irritantes que generan una reacción cicatrizal en el sitio de inyección y bloquea el paso de espermatozoides; así que mi opinión profesional es realizar la INVERSIÓN económica de realizar el procedimiento quirúrgico de remoción permanente de los órganos reproductivos.

Un aspecto muy importante a tomar en consideración al momento de decidir castrar nuestra mascota, es el lugar y las condiciones donde lo haremos. Existen muchas opciones en la actualidad y lo ideal es que la elección se adapte a las posibilidades económicas del propietario, sin que esto vaya a poner en riesgo la salud e integridad de nuestras mascotas. Se debe elegir una opción en que los fármacos anéstesicos, los materiales quirúrgicos, las condiciones de higiene y asepsia, y, no menos importante, la capacitación del personal médico que vaya a realizar el procedimiento sean los adecuados, asegurando a su mascota un procedimiento de calidad, con mínimas consecuencias perjudiciales a futuro y una apropiada atención en caso de que se presentara alguna eventualidad durante o después del procedimiento.

María Gabriela Quevedo
Médico Veterinario
Agromédica Veterinaria C.A, S.A.